Hace algunos años volvió a ser noticia uno de los libros más importantes de la literatura universal: El retrato de Dorian Gray. Esto, debido a la publicación de una edición de lujo del manuscrito original. Debemos tener en cuenta que en 1981, cuando apareció la novela por primera vez, el autor había decidido hacer modificaciones y eliminar determinados fragmentos, debido a la moral homofóbica de la época. Sin embargo, esto no fue suficiente para evitarle los años en prisión acusado de grave indecencia y sodomía.
La vida de Oscar Wilde se caracterizó por no ser sencilla. Ello, debido fundamentalmente a que sus creaciones debieron enfrentarse a los límites impuestos por la moral de la época como la dualidad de la identidad. La homosexualidad era un delito en Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Wilde fue acusado de grave indecencia y sodomía, por lo que pasó dos años en la cárcel. Cuando salió, fue rechazado por su entorno, falleciendo poco después, en noviembre de 1900, en París.
Una obra sin censuras, la dualidad de la indentidad en el “El retrato de Dorian Gray”
A pesar de los aspectos mencionados con anterioridad que marcaron su vida personal, si hay algo que no pudo ser acallado fue la obra de Wilde, especialmente su icónico libro El retrato de Dorian Gray. La novela ya había roto varios esquemas al momento de su lanzamiento en 1891, pero hace pocos años reapareció con una nueva edición que se trató de la reproducción del manuscrito original. Algo que queda muy claro en esta nueva edición es la forma en que el autor censuró algunos párrafos románticos del libro publicado, al tiempo que matizó muchas de las referencias a la relación homosexual que mantenían Dorian Gray y Basil Hallward.
Un claro ejemplo de ello se ve en que Wilde tachó una confesión que decía: “El mundo se vuelve joven para mí cuando sostengo su mano”. También se observan pequeños y más sutiles cambios cuando Basil se refiere a Dorian, cambiando la palabra “pasión” por “sentimiento” y “belleza” por “aspecto bueno”.
Asimismo, en la página 147 se puede ver otra censura que el autor aplicó por la época, cuando Basil le hace una declaración de amor a Dorian. Esta declaración decía: “Es totalmente cierto que te he idolatrado con mucho más romance del que un hombre debiera jamás consagrar a un amigo. De una manera en que nunca he amado a una mujer… Admito por completo que te he adorado locamente, extravagantemente, absurdamente”.
El conflicto de la dualidad de la identidad alrededor de Oscar Wilde
Ahora que hemos hablado de los aspectos censurados de la obra cumbre de Wilde y cómo el manuscrito original mostraba más aspectos de la homosexualidad, queremos enfocarnos en lo que sucedió con el autor. La sociedad victoriana se mostraba alarmada por lo que era percibido como una degeneración de la moral tradicional. Por eso, llevaba a cabo una persecución de los comportamientos que escapaban a la norma, especialmente la homosexualidad.
Tanto es así que en el año 1885 se aprobó una ley que definía a las relaciones sexuales entre hombres como “indecencias graves” y que podían ser castigadas con hasta dos años de prisión y trabajos forzados. En el caso de Wilde, las acusaciones contra el escritor a lo largo de su juicio fueron seguidas por la población en general. Esto, de la mano de acusaciones anteriores por otros “escándalos”, motivaron a la opinión pública a presionar a las autoridades para que estas inicien un proceso contra el escritor.
El escritor debió enfrentarse a un desfile de personas que se definían como testigos de su homosexualidad, aunque muchos eran lo que se consideraba como chantajistas profesionales; es decir, personas que intercambiaban silencio por dinero. El juicio debió llevarse a cabo dos veces debido a que el primer jurado no pudo llegar a un acuerdo, pero el segundo no fue benevolente y lo declaró culpable. La decisión fue aplaudida por la prensa de la época, como así también por el público asistente al juicio.
Tras cumplir su plazo de prisión, Oscar Wilde se exilió, lo que trajo consigo una obra de denuncia de las condiciones de la cárcel victoriana que impulsó su reforma a la vez que fue un completo éxito editorial: La balada de la prisión de Reading.





