Vivir plenamente la identidad de género y la orientación sexual es una experiencia única y hermosa pero que, sin embargo, sigue trayendo consigo determinados desafíos en la actualidad. Ello, debido a la necesidad de vivir en un mundo que no siempre acepta o comprende la diversidad, lo que puede conducir a determinadas prácticas y limitaciones de acceso a derecho, como así también a prácticas de discriminación. Por eso, en esta ocasión queremos ofrecer una guía para cuidar la salud mental y hacer frente a los discursos y situaciones nocivas para las personas de la comunidad LGBTIQ+.
¿Cuál es el impacto de la discriminación LGBTIQ+?
Lo primero que es importante comprender es que la discriminación puede tomar muchas formas. Desde comentarios hirientes o “chistes” hasta, en los peores casos, la violencia física y la exclusión. En este sentido, se debe entender que no solamente las amenazas directas o las prácticas más perjudiciales afectan la salud mental, sino que todas las formas de discriminación pueden traer consigo distintas consecuencias para la comunidad LGBTIQ+.
Algunos ejemplos de formas de discriminación que no traen violencia física, pero que no deben ser subestimados, pueden incluir el rechazo por parte de la familia y los amigos, el acoso o intimidación en la escuela o en el trabajo, la negación por parte del sistema de salud de tratar a las personas por su identidad autopercibida, entre otras posibilidades. De lo que se trata es de experiencias que pueden causar un daño emocional profundo, incrementando, asimismo, el riesgo de desarrollar posteriormente problemas más importantes de salud mental.
¿Cómo afianzar la salud mental de la comunidad LGBTIQ+ y combatir la discriminación?
De la mano de lo mencionado con anterioridad, es importante tener en cuenta una serie de estrategias que pueden contribuir a mantener la salud mental combatiendo la discriminación LGBTIQ+. Algunas de ellas son las siguientes:
- Buscar ayuda profesional: No es necesario haber detectado un problema de salud mental para acudir a un profesional del área. Por el contrario, una persona con formación que además tenga experiencia e interés en temas LGBTIQ+ puede brindar mucho apoyo y también, herramientas para manejar el estrés y la ansiedad relacionados con la discriminación.
- Construir una red de apoyo: En segundo lugar, es clave rodearse de personas que puedan amar y aceptar a uno mismo por cómo es. Los grupos de apoyo son cruciales para todas las personas, pero pueden serlo especialmente para la comunidad LGBTIQ+ que pueden ser discriminadas en otros espacios. Además, se debe considerar que en muchos casos, las personas de la comunidad enfrentan discriminación dentro de sus propios núcleos familiares sanguíneos, por lo que construir nuevos grupos de pertenencia puede ser fundamental. La red de apoyo también permite acceder a otras personas LGBTIQ+ que puedan compartir sus experiencias y escuchar las propias, siendo ésto necesario para saber que uno no está solo en lo que le ocurre.
- Desarrollar prácticas de autocuidado: Es clave, con ayuda de otros, desarrollar hábitos saludables para cuidar tanto el bienestar físico como el emocional. Buscar hobbies o actividades que brinden alegría y fortalezcan la convivencia con la propia identidad son indispensables para reorientar la energía.
- Celebrar la identidad: Finalmente, hoy en día hay muchos espacios y formas para celebrar la propia identidad, lo cual también es muy importante para hacer frente a la discriminación.
Otras herramientas indispensables
Para concluir, además de los aspectos mencionados con anterioridad, se recomienda acceder a organizaciones LGBTIQ+ locales en las que encontrar a otras personas con los mismos inconvenientes o que puedan brindar apoyo. Además, hoy en día son muchos los recursos online disponibles en este sentido, al tiempo que cada país y territorio puede tener distintas líneas de crisis a las que acudir en caso de vivir una situación de violencia o discriminación.
Asimismo, de cara a fortalecer la salud mental frente al impacto de la discriminación, es importante tener presente siempre que uno es merecedor de respeto y amor y que el propio bienestar es fundamental, que ninguna persona tiene derecho a maltratar o marginar a nadie.
Aunque afrontar la discriminación estructural puede ser difícil, con autocuidado, apoyo y una fuerte red de personas y espacios de pertenencia, es posible construir una vida plena.





