Cada 17 de mayo se conmemora el Día contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Es una fecha que no resulta arbitraria, sino que se relaciona con el día de 1990 en que la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de Clasificación Internacional de Enfermedades, reconociendo, de esa manera, con consenso generalizado, que la homosexualidad es una variación natural de la sexualidad humana. Además, desde el año 1995, esta fecha se ha convertido en una jornada de acción a nivel global.
El principal propósito de esta fecha tiene que ver con la necesidad de visibilizar la discriminación LGTBI+ y la violencia que enfrentan las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, no binarias e intersexuales. A pesar de los importantes avances que se han logrado en muchas partes del mundo a lo largo del tiempo a través de políticas LGTBI+ para garantizar derechos fundamentales, la violencia y la LGTBfobia persisten, y en algunos casos se profundizan en un fenómeno agravado por las desigualdades sociales.
Por lo anterior, el 17 de mayo nos recuerda que la lucha por la igualdad y la dignidad de las personas LGTBI+ está lejos de terminar. Es, por el contrario, una oportunidad para reflexionar sobre las causas de la discriminación y las herramientas con que contamos para construir sociedades más justas, inclusivas y respetuosas de la diversidad. Abordar la violencia y la discrminación es una tarea colectiva que requiere la involucración de toda la sociedad. ¿Cómo?
1. Entendiendo las raíces de la discrminación
Para combatir la discriminación LGTBI+ es fundamental comprendr de dónde viene. Tradicionalmente el análisis se ha centrado en modelos clínicos que veían en la diversidad sexual y de género un enfoque basado en el déficit. No obstante, la verdadera causa de los problemas se vincula a la homofobia y el heterosexismo. La primera, definida como la intolerancia y el desprecio hacia quienes tienen una orientación o identidad diferente a la heterosexual. Por su parte, el heterosexismo va más allá y refiere a un sistema ideológico que niega, estigmatiza y denigra cualquier identidad, comportamiento, relación o comunidad no heterosexual.
En el día contra la homofobia es importante entender que el problema reside en las sociedades y sus sistemas ideológicos, y no en las personas que pertenecen a la diversidad. Por eso, es crucial enfocar los esfuerzos de forma efectiva. Aunque la homofobia interiorizada puede afectar incluso a las personas LGTBI+, llevándolas a internalizar visiones negativas sobre su propio ser, se propone deconstruir prejuicios y combatir la homofobia y el heterosexismo a nivel de toda la sociedad para poder modificar el entorno en que las personas nos criamos y desarrollamos.
2. Fomentando entornos de apoyo y marcos legales
En segundo lugar, la lucha contra la homofobia también se libra en los espacios cotidianos y, fundamentalmente, en la acción institucional. A nivel relacional, son fundamentales las relaciones positivas, incluyendo el apoyo familiar y grupal, lo que es indispensable para el desarrollo y bienestar de las personas LGTBI+. Además, estudios dan cuenta de que la aceptación familiar preside mayores niveles de autoestima y de salud. Asimismo, el apoyo de grupos de pares brinda sentido de pertenencia y resiliencia, especialmente en los casos en los que el resto del entorno no acompaña.
Además de esto, es necesaria la existencia de normativas antidiscriminatorias y una apertura explícita a la diversidad en espacios educativos y de trabajo. Las leyes que garanticen derechos y penalicen la discriminación se relacionan con la necesidad de que los Estados respeten, protejan y realicen los derechos humanos para todos y las vidas libres de violencia.
3. Visibilidad y asociación sociopolítica
Finalmente, es necesario combatir la violencia y la discriminación a través de distintas acciones sociopolíticas y visibilizando a las distintas identidades y orientaciones sexuales, por ejemplo, dándoles voz y cámara a personas LGTBI+, como así también usando el lenguaje inclusivo y ofreciendo representaciones diversas y no estereotipadas.
A su vez, las alianzas LGTBI+ y los movimientos sociales son cada vez más relevantes como acompañamiento, contención, y también para promover e impulsar cambios normativos. Las personas LGTBI+ deben ser también incluidas en los espacios de toma de decisiones y se debe promover la educación inclusiva, la capacitación de funcionarios públicos, profesionales de la salud y del mundo laboral, entre otras cosas.





