Si bien es cierto que muchas sociedades han avanzado sustancialmente en materia de derechos para la comunidad LGTBIQ+ a lo largo de las últimas décadas, son todavía numerosos los países en los que pertenecer a la misma es criminalizado, al tiempo que en todos los territorios se sigue conviviendo con la violencia, la discriminación y la falta de acceso a múltiples derechos. Uno sobre el que queremos poner el foco en esta ocasión tiene que ver con el acceso a mecanismos de bienestar emocional y salud mental LGTBIQ+.
Salud mental LGTBIQ+: un conflicto sin resolver
Fue hace poco más de 30 años que la homosexualidad era quitada de la lista de trastornos mentales de la Organización Mundial de la Salud, momento que se considera cumbre en materia de derecho a la salud mental LGTBIQ+ y su reconocimiento a nivel social. Desde ese hito, la salud LGTBIQ+ ha sido un tema de debate y de estudio en la sociedad y en las distintas disciplinas académicas.
A pesar de lo anterior, es importante destacar que, aunque con diferencias de acuerdo en cada país, la comunidad queer continúa siendo la menos propensa de la sociedad a acceder a los servicios sanitarios necesarios. Uno de los principales motivos denunciados en este sentido ha sido la fuerte estigmatización y la discrminación que se experimenta en los establecimientos de atención.
En lo que respecta a cómo dicha discriminación se manifiesta, la población LGTBIQ+ suele enfrentar problemas tales como la negación de la atención, el maltrato, actitudes estigmatizantes, nombramientos de género incorrectos, patologización inadecuada, rechazo a la atención de acuerdo a la identidad autopercibida, entre otros problemas. Esto acaba teniendo impactos negativos en la salud mental de las personas de la comunidad, como así también en su salud física, debido a que el menor acceso representa la falta de prácticas de prevención, diagnóstico y tratamientos necesarios de patologías. Entre las consecuencias más estudiadas de ello, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sostiene que es un problema que repercute en mayores tasas de ansiedad y depresión, ideación suicida, suicidio, infecciones por VIH, consumo de alcohol o tabaco, entre otros.
CIE-11, un paso fundamental para la defensa de los derechos humanos
En el año 2019 se publicó una nueva edición de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud (CIE), llamada CIE-11. Lo que hizo fue introducir una serie de cambios orientados a reflejar una comprensión más actualizada y diversa de la identidad de género y la salud sexual. Así, por ejemplo, se sustituyó el concepto de transexualismo por “incongruencia de género”, la cual, a su vez, fue definida como una “afección relacionada con la salud sexual”, en lugar de un trastorno de la mente y la conducta, como se pensaba hasta ese momento. Esto fue importante si se tiene en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la forma en que las afecciones o enfermedades son clasificadas incide en cómo actúan los sistemas de salud y cómo reaccionan las comunidades.
Por lo anterior, la OMS sostiene que es indispensable que los países adopten la CIE-11 que ha dejado de considerar a la totalidad de las expresiones de género como trastornos. Ello, entendiendo que puede ser un paso que tenga gran impacto a la hora de eliminar las barreras a la atención en materia de salud y el acceso a derechos.
Todos los límites y barreras que sigan existiendo en relación a la atención médica y sanitaria para personas de la comunidad LGTBIQ+ representan una vulneración de los derechos humanos. Por eso, los organismos internacionales llaman a comprometerse con mejorar la salud mental LGTBIQ+ a través de mayor inclusión y mecanismos que contribuyan al bienestar de toda la población sin diferencias y sin discriminación.





